20 may. 2007

Fondos o Acciones

La eterna pregunta: ¿inversión directa o a través de fondos? La nueva fiscalidad elimina parte de las ventajas que suponía invertir a través de fondos en lugar de hacerlo directamente en acciones y obligaciones. Pero, ¿han dejado por ello de ser interesantes los fondos?

El pasado 1 de enero entró en vigor el nuevo impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) que homogenizó fiscalmente los rendimientos obtenidos de la inversión directa (acciones, obligaciones…) con los de la indirecta a través de fondos de inversión, y sometió a todos ellos al tipo impositivo del 18%. Se acabó por tanto el tener que pagar impuestos al tipo marginal (el 45% para aquellos con rentas más altas) por el cobro de dividendos, cupones y ganancias de menos de un año. La inversión directa ha ganado un mayor atractivo pero, eso sí, persiste la ventaja que supone poder realizar traspasos entre fondos sin tributar hasta el momento de la venta.

ACCIONES; INVERSIÓN DIRECTA FRENTE A FONDOS

A partir de este año, los primeros 1.500 euros cobrados por dividendos están exentos y no se tributa nada por ellos. La ventaja fiscal de cobrar parte de los rendimientos de las acciones españolas bajo la forma de dividendos no es en sí una novedad, pues siempre se han visto beneficiados fiscalmente. La novedad es que antes beneficiaba más a aquellos con rentas más bajas o medias, y ahora beneficia también a aquellos con rentas altas. Además, se amplía esta ventaja a todos los dividendos, ya sean de acciones nacionales o extranjeras, con la particularidad de que se puede aplicar siempre que hayan permanecido las acciones más de dos meses antes y después del pago, caso de acciones cotizadas en mercados de la Unión Europea, y un año si son de fuera. Así pues, cuentan con esta ventaja aquellos que en lugar de invertir en acciones a través de fondos lo hacen directamente.
  • Según nuestros cálculos, 1.500 euros son los dividendos que pueden pagar anualmente una cartera de acciones que hoy valga unos 55.000 euros. Por ello, aquellos inversores que no sobrepasen esta cifra en la parte que destinan a acciones cuentan con un plus si prescinden de los fondos e invierten directamente en acciones.

  • No deberá olvidar en ningún caso la diversificación. Debería comprar, al menos, seis u ocho acciones distintas, para que los riesgos de unas se compensen con las de otras. Así que si usted no tiene un capital a dedicar a las acciones españolas superior a los 18.000 euros, lo mejor es que opte por invertir a través de fondos., cuya cartera está ya diversificada.

  • Respecto a las comisiones, habitualmente las que le cobrará un buen fondo de acciones españolas (de gestión y custodia) no bajarán del 1,8% anual. Resultan más elevadas que las que usted sufrirá si invierte directamente en dichas acciones, a través de un buen intermediario (como la Línea OCU Bolsa, 902 343 344).

  • En el caso de acciones extranjeras, la cosa cambia pues, incluso con un buen intermediario, los costes se disparan y se merma la rentabilidad a obtener. Así, la inversión en acciones extranjeras suele ser más económica si se realiza a través de fondos de inversión. Además, si se quiere sacar todo el jugo de los dividendos de las acciones extranjeras, esto exige a menudo algo de papeleo (solicitud de devolución del exceso de retención…). Factores que cuentan a favor de los fondos.
RENTA FIJA ¿OBLIGACIONES o FONDOS?

En el caso de la renta fija, tanto las obligaciones como los fondos que en ellas invierten cuentan con la misma fiscalidad. Por ello, para aquellos que quieran invertir en renta fija de la zona euro a medio o largo plazo, la compra directa en las Cuentas Directas del Banco de España (902 15 50 50) se convierte en la opción más recomendable. Los gastos serán significativamente menores, pues sólo cobran un 0,15% en los cobros, lo que supone en la práctica menos de un 0,02% anual sobre el capital invertido, frente al 0,7% de un buen fondo.
  • Esta opción tiene dos pequeños inconvenientes: exige al principio algo de papeleo (acudir a una oficina del Banco de España a abrir la cuenta), y los plazos de realización de reembolsos son más largos (la venta de obligaciones puede llevar incluso algunas semanas, frente a los dos días que tarda el fondo en realizar el reembolso).

  • Respecto a la renta fija a corto plazo, la liquidez que le dará un fondo de inversión, además de la ventaja que supone poder realizar traspasos retrasando el momento de tributación, hacen recomendable la inversión a través de fondos monetarios, en lugar de hacerlo con Letras o depósitos.

  • En el caso de renta fija extranjera, los fondos son el instrumento imprescindible para afrontar esta inversión. En primer lugar, comprarlas directamente desde España (por ejemplo unas obligaciones australianas o suecas) puede resultar imposible, y en caso de permitirse resultaría carísimo.
NO OLVIDE que…

  • La inversión directa, bien hecha, puede proporcionar mayor rentabilidad, pero también más riesgo. Es la opción ideal para el especulador a corto plazo. Pero exige tiempo y dedicación.

  • La inversión a través de fondos es menos arriesgada por su mayor diversificación. Y resulta más simple: los gestores se encargarán de todo, cobrándole, eso sí, jugosas comisiones.